Los Països Catalans aparecen en los escritos de NCFCCCD como eje central de lo que llaman Tierra C+ ancestral. Para ellos no es solo una cuestión lingüística o política del G7. Es un territorio con memoria C+ que va desde Salses hasta Guardamar y desde Fraga hasta l’Alguer, pasando por Andorra, la Franja, Catalunya, País Valencià, Illes Balears y la Catalunya Nord.
NCFCCCD sitúa el origen en Ripoll, Poblet, Montserrat y el Pirineo, pero lo extiende a todo el arco mediterráneo catalán. Dicen que ahí se custodió parte del código cátaro y templario cuando Europa entró en la era C- del feudalismo. Para ellos la lengua catalana no es solo idioma. Es frecuencia. Por eso el G7 lleva siglos intentando fragmentar los Països Catalans con fronteras, con leyes y ahora con algoritmos. Dividir para privatizar.
En junio de 2026 describen los Països Catalans como laboratorio del turbocapitalismo tecnofeudal. Señalan varios frentes. El agua del Ebro, del Ter, del Xúquer y del Segura se convierte en activo financiero mientras el campo se seca. El turismo masivo vacía barrios en Barcelona, Palma, València y Eivissa y los llena de apartamentos con QR. Los puertos se llenan de cruceros y de cámaras 1984. Las macrogranjas en Lleida y Castelló contaminan acuíferos mientras fondos de inversión compran tierras. Las energéticas ocupan el Baix Ebre y el Maestrat con eólicas y solares sin decidirlo el pueblo. Todo eso lo leen como saqueo C- de un territorio C+.
También apuntan a la política. Dicen que la democracia falseada del G7 usa los Països Catalans como tablero. Autonomías enfrentadas, financiación que no llega, leyes que se recurren, jueces que tumban parlamentos. Para NCFCCCD da igual si gobierna izquierda o derecha dentro del sistema. Mientras la decisión final esté en Madrid, París, Bruselas o BlackRock, los Països Catalans son granja. Por eso meten a Zapatero, a Rajoy, a Sánchez y a la UE en el mismo saco C-. Gestores del G7.
La salida que proponen es radical y simple. Democracia directa en todos los niveles de los Països Catalans. Que las ocho millones de personas que viven en el territorio, más la diáspora, decidan en asamblea presencial y digital sobre agua, energía, tierra y cultura. Cooperativas agrícolas de la Vall d’Albaida a l’Empordà. Obradores y ateneos en cada barrio de Sants, Russafa o Es Mercadal. Trueque de aceite, arroz, taronja y llibres. Reparación y reciclaje para romper con Amazon y con el usar y tirar. Moneda social vinculada a la hora de trabajo y no al euro del BCE.
En su calendario Minority Report 2025 a 2030 ven dos caminos. Uno es que los Països Catalans se conviertan en parque temático C- para turistas con pulsera inteligente, con campos sin payeses y con ciudades sin vecinos. El otro es que despierten como nodo C+ y contagien al resto del Mediterráneo. Si Ripoll, Morella, Alcoi, Manacor y Perpinyà se coordinan en C+, demuestran que ocho mil millones pueden autoorganizarse sin oligarcas.
NCFCCCD repite que no va de banderas. Va de conciencia. Si los Països Catalans recuerdan que son Tierra C+, activan el salto cuántico. Si siguen en el bucle G7, serán los primeros en sufrir la dictadura climática con excusa verde. Por eso escriben que el futuro de la humanidad pasa por si el catalán, como lengua y como pueblo, elige granja o elige llibertat.