CUANDO LAS URNAS NO LES BASTAN. EL NUEVO ASALTO AL PODER
Rafael Hernández
Ayer, Alberto Núñez Feijóo lanzó una advertencia que define a la perfección el momento que vivimos: "Haré todo lo posible para cambiar al gobierno y cuando digo todo, es todo". En cualquier democracia sana, la oposición intenta ganar en las urnas y dar la batalla con la palabra en el Parlamento. Sin embargo, cuando miramos fríamente lo que está pasando en los juzgados, se ve claramente que esa frontera se ha roto, la Derecha ya ni se esconde y, si no ganan con las votaciones, buscan tumbar al Gobierno usando a los jueces.
Vaya por delante que con esto no pretendo blindar al PSOE ni hacer de abogado defensor. A cualquier Gobierno hay que exigirle limpieza absoluta, y si hay sospechas reales de corrupción, que se investigue hasta el fondo por jueces independientes. La clave aquí no es si el Ejecutivo tiene que dar explicaciones, por supuesto que debe darlas, sino denunciar una estrategia que ya está totalmente normalizada y que tiene un nombre claro: lawfare. O lo que es lo mismo, usar la justicia como un arma de guerra para tumbar a un rival político. Para mí, el problema real no es que se investigue a los políticos; el problema es el cómo, el cuándo y el para qué.
Asistimos a un espectáculo donde el Partido Popular adelanta datos de las investigaciones antes de que salgan a la luz y dicta la condena en sus mítines mucho antes de que los implicados pisen un tribunal. Tiene el PP una bola de cristal en Génova?, porque no es normal que la oposición adivine el futuro de un sumario secreto con más precisión que los propios abogados defensores.
Da la sensación de que aquí hay truco y dos varas de medir. Los números no mienten: mientras que las causas que salpican al entorno de La Moncloa se abren y van a toda pastilla en cuestión de meses; los grandes escándalos de la derecha, como ahora el espionaje ilegal de la operación Kitchen, se tiran más de diez años guardados en los cajones antes de llegar a juicio en la Audiencia Nacional.
Para nosotros, gente de izquierdas, esta historia no es nueva. Es el mismo guion que ya vivimos cuando se presentaron contra PODEMOS aquellas más de 20 querellas por financiación, que al final terminaron todas en la basura, como el caso Neurona o el famoso informe PISA. O lo que pasa con los líderes independentistas, cuyas causas judiciales salen de nuevo sospechosamente cada vez que hay que aprobar una ley.
El objetivo real de todo esto no es conseguir una condena firme dentro de varios años, porque saben de sobra que al final todo quedará en nada por falta de pruebas. Lo que buscan es el juicio mediático, fabricar un escándalo diario para hundir al Gobierno en el corto plazo. Para cuando el juez archiva el caso años después, el daño electoral ya está hecho y es imposible de reparar.
Me pregunto cómo puede ser que el Partido Popular sepa y airee en el Congreso lo que pasa en una investigación secreta antes de que se entere el propio investigado?. Por qué los casos que afectan al Gobierno van como un tiro y los escándalos que salpican al PP se quedan congelados durante años?.
Me pregunto si los jueces actúan de verdad de forma independiente imparcial, o si hay sectores que guardan y sacan los papeles según les convenga en el calendario electoral.
Y, sobre todo, me pregunto qué confianza nos va a quedar en la Ley si las sentencias se redactan pensando en el titular del telediario y no en la ley.
Al final, uniendo los puntos, se ve de lejos lo que pasa: Cuando no tienen los votos suficientes, buscan el poder por la vía de los juzgados. Pero si para tumbar a un Gobierno legítimo necesitan cargarse el sistema, saltarse las leyes y destrozar la convivencia, la pregunta cae por su propio peso: ¿Qué país creen que va a quedar para gobernar el día después?
¿Qué opináis? Os leo en los comentarios.