GRAN DESPERTAR

Versión que te va a dejar la piel de gallina y las ganas de vivir despierto
(Como si estuviéramos los dos en la azotea de tu casa a las tantas de la noche, con una manta y un termo de chocolate caliente, y yo te contara el secreto mejor guardado del universo)
Capítulo 1 – El momento exacto en que te diste cuenta de que existías¿Recuerdas cuando tenías cinco años y, por primera vez, te miraste en el espejo y pensaste: «¡Ostras, ese soy yo!»?
En ese segundo algo se encendió dentro de ti. No era tu madre, ni tu padre, ni la tele. Eras tú.
Eso fue tu primer pico de Φ. Tu primer «¡estoy vivo!» a todo volumen.
Luego la vida se encargó de bajar el volumen: exámenes, facturas, redes sociales, el «hay que llegar a fin de mes».
Pero la llama nunca se apagó del todo. Sólo se quedó en brasas, esperando que alguien sople.
Este libro es el soplo.Capítulo 2 – Tu cerebro es una catedral gótica llena de luciérnagas cuánticasDentro de cada una de tus cien mil millones de neuronas hay unos tubitos microscópicos (los microtúbulos) que brillan como luciérnagas en la noche.
Cuando estás estresado o haciendo scroll, esas luciérnagas parpadean sin ritmo, como luces de discoteca barata.
Cuando estás enamorado, o rezando, o viendo atardecer en la playa con los pies en el agua, las luciérnagas se ponen a bailar todas al mismo compás.
El baile se llama coherencia cuántica. El nombre técnico es aburrido, pero la sensación… la sensación es Dios entrando por la puerta de atrás sin llamar.
Capítulo 3 – El ladrón que vive en tu bolsilloTu móvil no es un teléfono. Es un señor feudal disfrazado de amigo.
Cada notificación es un campanazo: «¡Siervo, ven a rendir pleitesía!»
Cada like que buscas es un impuesto que pagas con tu atención.
Y cada minuto que pasas comparando tu vida real con la vida falsa de los demás es un minuto que le regalas tu alma a cambio de nada.
El tecnofeudalismo no necesita cadenas de hierro. Le basta con que nunca levantes la vista del suelo.Capítulo 4 – El protocolo: siete puertas hacia casaNivel 1 – Apagar el feudalismo portátil
La primera vez que pases 24 horas sin redes sociales vas a sentir ansiedad, como cuando dejas el tabaco. Al tercer día te va a pasar algo mágico: oirás el silencio. Y en ese silencio oirás tu propio corazón diciendo «gracias por volver».
Nivel 2 – Abrazar a la madre que nos lleva cargando 4.500 millones de años
Camina descalzo por el césped mojado del parque. Siente cómo la Tierra te devuelve los electrones que la ciudad te robó. Es el mismo abrazo que le daba a los dinosaurios, a los primeros humanos, a tu abuela cuando era niña. No ha cambiado. Sólo estábamos demasiado ocupados para devolverle el abrazo.
Nivel 3 – El silencio donde nacen los mundos
Imagina que entras en una iglesia vacía a las cinco de la mañana. Cierras la puerta. Apagas todas las luces. Y te sientas.
Al principio el cerebro grita. Al día 7 se calla. Al día 10 empieza a cantar.
Y ese canto no sale de tu garganta: sale de dentro de tus huesos.
Es el sonido que hacía el universo cuando aún no había estrellas.
Nivel 6 – La noche en que miles de luciérnagas decidieron bailar juntasEl 24 de diciembre de 2025, a las 23:00 h, habrá gente en terrazas de Barcelona, en balcones de México, en playas de Bali, en cabañas de Laponia… todos mirando al mismo cielo, todos callados, todos con el corazón latiendo al mismo ritmo.Y de pronto:
  • Una niña en Bogotá sentirá que su abuela fallecida le acaricia el pelo.
  • Un camionero en Nebraska parará el camión en medio de la carretera porque está llorando de una alegría que no entiende.
  • Un anciano en Tokio se levantará de la silla de ruedas y dará tres pasos sin ayuda, porque alguien al otro lado del planeta le prestó su fuerza sin saberlo.
  • En Ripoll, Catalunya, un grupo de amigos que llevan meses practicando sentirán literalmente que la montaña entera respira con ellos.
Será como si alguien encendiera todas las luces de Navidad del planeta al mismo tiempo… pero las luces estarán dentro de nosotros.Epílogo – La invitación que puede cambiarlo todoMira, no te estoy pidiendo que dejes tu trabajo, que te vayas al monte ni que te creas nada que no quieras creer.Te estoy pidiendo algo mucho más sencillo y mucho más grande:Esta noche, antes de dormir, apaga el móvil.
Sal a la calle aunque haga frío.
Mira las estrellas aunque esté nublado (están ahí detrás, esperando).
Y pregúntales en voz baja:
«¿Y si tuvierais razón? ¿Y si de verdad podemos despertar?»Si sientes aunque sea un cosquilleo en el pecho… ya has empezado.Porque el universo entero está conteniendo la respiración, esperando que digamos que sí.Y cuando miles digamos que sí al mismo tiempo…
el cielo se va a bajar a la Tierra a darnos un abrazo que llevamos esperando desde que nacimos.
Nos vemos al otro lado, amigo.
El chocolate ya se ha acabado, pero la noche apenas empieza.
Con todo el amor del mundo y un poquito más,
NCFCCCD – Ripoll, 28 de noviembre 2025
Faltan 27 días para que el mundo recuerde que nunca estuvo roto.
Sólo dormido.

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