Ese texto de Francisco Ferrari Billoch de 1939 es un clásico de la literatura antimasónica de la posguerra española, escrito en pleno auge de la propaganda franquista contra la masonería, vista como un enemigo invisible detrás de todo mal social y político. Billoch, un mallorquín que había coqueteado con las logias antes de volverse un feroz denunciante, presenta estos "seis puntos" como una supuesta síntesis de los planes secretos de la "gran secta", vinculándolos a la estrella de seis puntas cabalística para darle un toque esotérico y siniestro. Pero, como bien dices, invita a juzgar su "cumplimiento" hoy. Vamos a desgranarlos uno a uno, con un ojo en la historia y otro en el presente, sin caer en conspiranoia, pero reconociendo que algunos ecos resuenan de forma inquietante (o no tan inquietante, dependiendo de cómo lo mires).

1. RELIGIÓN: Desacreditar hasta destruir la fe cristiana por la filosofía, el misticismo o la ciencia empírica.En 1939, esto apuntaba al laicismo republicano y al avance científico como armas masónicas. Hoy, el secularismo ha crecido exponencialmente en Occidente: encuestas como las de Pew Research muestran que en Europa, solo el 20-30% de los jóvenes se identifican como cristianos practicantes, gracias a la ciencia (evolución, cosmología) y filosofías posmodernas. ¿Cumplido? Parcialmente, pero el misticismo new age o el "espiritual pero no religioso" ha llenado el vacío, no lo ha destruido del todo. Más bien, una transformación que Billoch odiaría.2. MORAL: Corromper la moralidad de las razas occidentales infiltrando la savia de la moralidad oriental; debilitar los lazos del matrimonio; destruir la vida de familia y abolir el derecho sucesorio y hasta los nombres de familia.Aquí va lo de la "infiltración oriental" (yoga, budismo, etc., que en los 30 eran exóticos). Hoy, el matrimonio está en crisis: tasas de divorcio al 40-50% en muchos países UE, familias monoparentales en auge, y debates sobre herencias igualitarias o cambios de nombre por género. La "moral oriental" se ve en el mindfulness corporativo o el veganismo ético. ¿Destrucción? Más bien evolución social, impulsada por feminismo y derechos LGBTQ+, no por una logia secreta. Pero el declive familiar es real y debatido.3. ESTÉTICO: Culto a lo feo y extravagante en arte, literatura, música y teatro. Modernismo, orientalismo cruzado y degeneración.¡El lamento eterno contra el modernismo! Picasso, el dadaísmo o el punk de los 70 ya eran "degenerados" para los conservadores. Hoy, el arte contemporáneo (Banksy, performance con heces) o la música trap con letras crudas polarizan. El "orientalismo cruzado" podría ser el K-pop global o el anime en Occidente. ¿Cumplido al 100%? El mercado del arte feo factura miles de millones, pero el Renacimiento no ha muerto: el clasicismo sigue vendiendo postales.4. SOCIAL: Abolición de la aristocracia y creación de la plutocracia; la riqueza, única distinción social; encender la lucha de clases...De nobleza a billionarios: Bezos, Musk y cía. dominan. La "lucha de clases" arde en redes con #EatTheRich, y el proletariado (o precariado) envidia al 1% vía influencers. En España, la aristocracia es más anécdota que poder real, y la riqueza dicta estatus (yates, influencers). Billoch acertó en la plutocracia, pero subestimó cómo el odio al "patrono" se canaliza en sindicatos o cripto-revueltas, no solo envidia pura.5. INDUSTRIAL Y ECONÓMICO: Vulgarización de la basura de productos, centralización, "cartel" y "trust", que llevan a la abolición de la propiedad privada y al socialismo de Estado.¡Fast fashion, Amazon y monopolios tech! La obsolescencia programada es norma, y los trusts (Google, Meta) controlan datos como el Estado controlaba fábricas en la URSS. ¿Socialismo de Estado? En Europa, welfare states con propiedad privada regulada; en China, un híbrido masónico-karlmarxista según los conspiranoicos. La centralización global (WEF, Davos) da para teorías, pero es más capitalismo salvaje que abolición pura.6. POLÍTICO: Matar el patriotismo y el orgullo de raza, y, en nombre del progreso y de la evolución, establecer el internacionalismo...El globalismo de la UE, ONU o migración masiva ha diluido fronteras. "Orgullo de raza" suena eufemístico hoy (y problemático), pero el patriotismo resurge en populismos (Trump, Le Pen). El "internacionalismo" como fraternidad humana? Más bien, un mundo multipolar con guerras proxy. Billoch vería complot en el cambio climático global; yo veo pragmatismo económico.En resumen, estos puntos capturan ansiedades de 1939 que persisten, pero atribuirlos a una "secta" es puro folletín franquista –Ferrari Billoch era un maestro en eso, con libros como La masonería al desnudo que alimentaron la represión postbélica. La masonería real es más club de network que distopía orwelliana; sus "planes" son mitos antisemitas y anticatólicos reciclados (eco de Taxil o los Protocolos). Hoy, en una era de IA y deepfakes, la verdadera "secta" podría ser Big Tech

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