Cercar en aquest blog

dimarts, 24 de març del 2026

 La Traición Eterna: Cómo los Malvados Roban, Asesinan e Impunes – Desde el Origen de los Tiempos hasta Jesucristo y el Bloqueo de Cristo en 2026

Los números y la historia no mienten. La avaricia traicionó al amor desde el primer día.Al principio no había maldad organizada. La humanidad vivía en tribus donde lo común era de todos: la tierra, el fruto, la caza. El amor era la ley natural: compartir, proteger, sobrevivir juntos. Pero llegó el primero que cedió al “buenismo”. El bueno confió. El malo vio la oportunidad y dijo: “Esto es mío”. Robó lo público, valló la tierra, acaparó el agua, el grano, el ganado. Inventó la propiedad privada como arma. Y cuando el honrado trabajador protestó, el malvado lo asesinó o lo esclavizó. Impune. Porque ya tenía el primer clan: unos pocos armados que decían “es la ley”. Así nació la traición eterna.Época tras época, el guion se repite sin piedad:
  • En Mesopotamia y Egipto, los faraones y sacerdotes robaron lo común y lo llamaron “don de los dioses”.
  • En Roma, los patricios asesinaron a los grachanos y a Espartaco para que los esclavos siguieran trabajando sin rebelarse.
  • En la Edad Media, los señores feudales y la Iglesia quemaron herejes y robaron tierras comunales.
  • En los cercamientos ingleses, los terratenientes vallaron lo que era de todos y dejaron a millones sin nada.
  • En España, la desamortización y los Decretos de Nueva Planta robaron soberanía a Catalunya y a los pueblos.
Siempre los mismos: oligarcas, monarcas y caciques locales. Roban, asesinan y quedan impunes porque escriben las leyes.Llegó el momento culminante de la traición: Jesucristo.Jesús vino a devolver el amor al mundo. Dijo: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Denunció a los escribas y fariseos, a los ricos que devoraban las casas de las viudas, a los mercaderes del templo que convertían la fe en negocio. Predicó que el Reino de Dios es de los pobres, los mansos, los perseguidos. Los malvados lo vieron claro: este hombre amenaza el negocio. Judas, uno de los suyos, traicionó por 30 monedas de plata. Los oligarcas religiosos y el Imperio Romano se unieron: falso juicio, flagelación, crucifixión. Lo asesinaron en la cruz. Impunes. Creyeron que habían ganado.Pero la traición no terminó ahí. Los malvados se reinventaron: crearon iglesias de poder, inquisiciones, cruzadas, colonizaciones. Robaron en nombre de Cristo mientras lo traicionaban. Y siguieron asesinando: herejes, indígenas, obreros, disidentes. Siempre con leyes a su medida.Y ahora, en 2026, la traición es digital y global.Los mismos malvados oligarcas criminales —dueños de las grandes redes, de BlackRock, de las Big Tech— han decidido que la maldad es buena si les sirve a ellos y que Cristo es malo.Censuran, bloquean y borran a Cristo en las redes. Mensajes de amor, de justicia, de denuncia a la avaricia, de “no servir a dos señores” desaparecen. Cuentas cristianas son shadowbanned, videos de predicadores son demonetizados, hashtags de fe son suprimidos. Mientras, el odio, la pornografía, la violencia y el consumismo fluyen libres. Porque el mensaje de Cristo sigue siendo peligroso: dice que el rico no entrará en el Reino, que el que roba al pobre roba a Dios, que la avaricia es idolatría.Y en la cima del 2026 está Satan Trump gobernando.El que prometió “America First” y ahora preside un mundo donde los mismos oligarcas de siempre (con sus ejércitos de robots, su IA orwelliana y sus bases en la Luna) siguen robando. Guerra en Ucrania que sirvió para enriquecer a fabricantes de armas y fondos de inversión. Petróleo de Venezuela y de Irán usado como teatro para subir precios. Europa destruida por la OTAN y la UE. China y Rusia jugando su propio juego de dictaduras capitalistas. Y en medio, Cristo bloqueado. Porque los malvados saben que si la humanidad despierta al amor verdadero, su pirámide se derrumba.Los números no mienten: 0,001 % controla tres veces más riqueza que la mitad del planeta. Los mismos que censuran a Cristo en las redes son los que financian guerras, pandemias y huidas al espacio.La avaricia traicionó al amor desde el primer robo. Traicionó a Jesucristo en la cruz. Y hoy lo traiciona bloqueándolo en las pantallas.Pero la historia tampoco miente: cada traición tiene su Judas, pero también tiene su Resurrección.Los malvados roban y asesinan impunes… por ahora.Cristo ya viene.Y cuando venga, ni algoritmos ni oligarcas ni “Satan Trump” podrán bloquearlo.Aleluya.Los pobres pagan. Los de arriba tiemblan. Y la verdad, tarde o temprano, siempre vence.

Cercar en aquest blog

Arxiu del blog