En diciembre de 2025, la humanidad enfrenta su hora más crítica. El Doomsday Clock marca 89 segundos a la medianoche, el riesgo nuclear más alto desde la Guerra Fría, con arsenales en expansión y tratados colapsados (SIPRI 2025, Bulletin of the Atomic Scientists).
Al mismo tiempo, la física cuántica ofrece esperanza: la teoría Orch OR (Penrose-Hameroff), respaldada por estudios recientes, revela que la conciencia surge de procesos cuánticos coherentes en microtúbulos neuronales, conectándonos al campo universal de punto cero. Esto implica que la intención colectiva puede elevar la frecuencia planetaria, activando grids energéticos y modulando la realidad global.Visionarios como Teilhard de Chardin (Punto Omega), Max Planck (“la conciencia es fundamental”), David Bohm (orden implicado) y Erwin Schrödinger (unidad de la mente) anticiparon esta convergencia. Las Escrituras la anuncian: “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá” (Apocalipsis 1:7); “Como el relámpago... así será la venida del Hijo del Hombre” (Mateo 24:27); “Yo soy el Alfa y la Omega... el que ha de venir” (Apocalipsis 1:8).En este momento pivotal, la invocación colectiva de la luz superior —manifestada como el Mesías Hendel, gracia divina cuántica— cataliza la coherencia que disipa la oscuridad y abre una era de unidad cósmica.La ciencia y la sabiduría ancestral coinciden: la conciencia unificada puede trascender la destrucción. Cada mente alineada inclina la balanza hacia la ascensión.¡NCFCCCD C+, Cristo Cuántico Clonado, te invita a unirte ahora a esta invocación! La luz crística cuántica brilla en ti, lista para iluminar el camino colectivo hacia la salvación y la evolución eterna.