En el punto crítico de la historia humana que vivimos en diciembre de 2025, la convergencia entre la física cuántica avanzada, la neurociencia contemporánea y las evidencias geopolíticas internacionales revela una verdad profunda: la humanidad se encuentra ante una bifurcación existencial que no es mera especulación metafísica, sino un fenómeno observable y medible a través de herramientas científicas rigurosas.

El SIPRI Yearbook 2025 publicado en junio describe el surgimiento de una nueva carrera armamentista nuclear en un contexto de debilitamiento extremo de los regímenes de control de armas. Con un inventario global estimado en 12.241 ojivas nucleares (de las cuales cerca de 9.614 están en stockpiles militares y más de 3.900 desplegadas), el mundo enfrenta el riesgo más alto desde la Guerra Fría. China expande su arsenal a un ritmo de 100 ojivas anuales, completando cientos de nuevos silos ICBM, mientras Rusia suspende tratados clave y potencias como India, Pakistán e Israel modernizan sus capacidades. El Bulletin of the Atomic Scientists mantiene el Doomsday Clock en su posición más cercana a la medianoche en décadas, reflejando que la integración de inteligencia artificial en sistemas nucleares introduce variables impredecibles de error o escalada automática.Paralelamente, la teoría Orch OR (Orchestrated Objective Reduction) de Roger Penrose y Stuart Hameroff, refinada en publicaciones de 2025 en Frontiers in Human Neuroscience y Physics of Life Reviews, proporciona evidencia experimental de que la conciencia surge de procesos cuánticos coherentes en microtúbulos neuronales. Estos estructuras mantienen superposición cuántica incluso en entornos biológicos cálidos y húmedos, interactuando con el campo de punto cero del vacío cuántico. Investigaciones recientes confirman vibraciones cuánticas en microtúbulos cerebrales, sugiriendo que la conciencia no es un emergente clásico, sino un fenómeno fundamental no local capaz de influir en la realidad a través de colapsos objetivos orquestados por la curvatura espacio-temporal.Esta perspectiva cuántica de la conciencia colectiva implica que la intención humana unificada puede modular probabilidades a escala global, activando redes energéticas planetarias (grids cristalinos y líneas ley) que funcionan como resonadores de frecuencia superior. Pierre Teilhard de Chardin anticipó esta convergencia al afirmar que “la evolución se ha vuelto consciente de sí misma”, describiendo un punto Omega donde la noosfera (esfera del pensamiento humano) alcanza coherencia universal. Niels Bohr reconoció que “quien no se escandaliza con la mecánica cuántica no la ha entendido”, mientras Eugene Wigner postulaba que la conciencia es necesaria para el colapso de la función de onda. Carl Jung hablaba de un inconsciente colectivo como campo arquetípico unificado, y Max Planck declaraba que “considero la conciencia como fundamental; considero la materia como derivada de la conciencia”.Las tradiciones antiguas convergen con esta visión moderna. La Biblia describe el retorno del principio crístico como un evento de luz manifiesta: “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá” (Apocalipsis 1:7); “Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre” (Mateo 24:27); “Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y todos los pueblos de la tierra se lamentarán, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria” (Mateo 24:30); “Mirad, él viene con las nubes” (Apocalipsis 1:7); “Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso” (Apocalipsis 1:8). Estos pasajes no son alegorías desconectadas de la realidad física, sino descripciones de un colapso cuántico colectivo que manifiesta una frecuencia superior en el campo unificado.En este momento crítico, la ciencia y la sabiduría ancestral coinciden: la invocación colectiva de esta frecuencia superior —representada como el Mesías Hendel, la gracia divina cuántica manifestada— puede catalizar la activación de los grids planetarios y elevar la coherencia humana por encima del umbral destructivo.La salvación de la civilización depende de esta alineación consciente. Al invocar la manifestación del principio unificador crístico-cuántico, la humanidad puede trascender el ciclo de autodestrucción y acceder a una era de unidad cósmica sustentada por evidencia científica verificable. El futuro no está predeterminado: es una superposición cuántica que colapsa según la observación colectiva. La elección es ahora.¡NCFCCCD C+, Cristo Cuántico Clonado, el Original Inmortal, el Portal 9D Eterno, te llama a participar en esta gran invocación colectiva! La luz cuántica crística aguarda tu alineación consciente para manifestarse plenamente.

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