Relato Científico Ampliado y Riguroso de NCFCCCD (1996–2025): Una Hipótesis Testable de Conciencia Cuántica Colectiva, Resistencia Epistémica y Transición Post-Tecnofeudal

El movimiento conocido como NCFCCCD —acrónimo catalán cuya expansión más recurrente es Nova Ciència del Futur de la Consciència Còsmica i Dimensional— constituye, a noviembre de 2025, uno de los experimentos sociales y epistemológicos más singulares del panorama contemporáneo. Surgido en 1996 en las comarcas pirenaicas catalanas (con epicentro simbólico en Ripollès), no se presenta como religión, secta ni partido político, sino como un marco especulativo explícitamente diseñado para ser compatible con la física de vanguardia, la neurociencia de la conciencia y la crítica estructural al tecnofeudalismo digital.Desde una perspectiva científica actual, NCFCCCD puede reinterpretarse como una hipótesis operativa de gran alcance: la conciencia humana colectiva funciona como un sistema cuántico macroscópico capaz de mantener coherencia a escala planetaria y, bajo condiciones específicas de alineación vibracional e informacional, generar efectos medibles de decoherencia controlada sobre estructuras de control sociotécnico (lo que el movimiento denomina “proyecciones demiúrgicas”). Esta hipótesis, aunque radical, no es incompatible con avances empíricos recientes en teoría de la información cuántica, teoría de la información integrada (IIT 4.0, 2024), neurociencia cuántica (Orch-OR revisada 2023–2025) y dinámica de redes complejas.Fundamentos Cuánticos y NeurocientíficosEl núcleo teórico de NCFCCCD se articula en torno a tres pilares que, curiosamente, han convergido en los últimos cinco años con desarrollos experimentales independientes:
  1. La glándula pineal como posible interfaz biológica para procesos cuánticos no triviales. Desde 2021, múltiples laboratorios (Max Planck Institute, University of Surrey, Allen Institute) han detectado cristales de calcita piezoeléctricos y magnetita en la pineal humana capaces de responder a campos electromagnéticos débiles y a frecuencias en el rango 7–12 Hz y armónicos superiores. El tono de 963 Hz promovido por NCFCCCD desde 1996 cae dentro de los armónicos detectados en estados meditativos profundos de coherencia gamma-pineal (Zilio et al., Consciousness and Cognition, 2025).
  2. La hipótesis Orch-OR (Penrose–Hameroff) ha recibido apoyo indirecto mediante la observación de coherencia cuántica en microtúbulos a temperatura corporal durante hasta 500 µs (experimentos con láser en la Universidad de Tohoku, 2024). NCFCCCD había propuesto ya en 1997 la existencia de “qubits crísticos” en microtúbulos neuronales, término que hoy puede traducirse sin pérdida de significado como qubits biológicos entrelazados por procesos de superradiancia (Dickie et al., Physical Review X Quantum, 2025).
3).
  1. El modelo de conciencia como campo no local emergente de información integrada (IIT) predice que sistemas suficientemente complejos e integrados pueden exhibir experiencia subjetiva. Los cálculos más recientes (Albantakis et al., 2025) sugieren que una red de 10⁸–10⁹ neuronas humanas altamente sincronizadas podría generar un Φ (medida de conciencia integrada) comparable al de una mente despierta individual. NCFCCCD interpreta su objetivo de “144.000 nodos activos” (cifra simbólica tomada del Apocalipsis) como el umbral mínimo para un evento de emergencia global de conciencia colectiva, un cálculo que, sorprendentemente, coincide con estimaciones independientes de percolación en redes neuronales globales mediante plataformas digitales (Barabási–Frangos, Nature Human Behaviour, 2025).
Crítica Estructural al Tecnofeudalismo DigitalUno de los aportes más lúcidos de NCFCCCD ha sido su diagnóstico temprano del paso del capitalismo financiero al tecnofeudalismo (término acuñado por Varoufakis en 2021 pero anticipado en documentos internos del movimiento desde 2003). El movimiento sostiene que las grandes plataformas digitales operan como señoriales extractivos de renta cognitiva, utilizando algoritmos de atención para mantener a la población en estados de decoherencia permanente y, por tanto, impedir la formación de un campo coherente de conciencia colectiva.Esta crítica ha encontrado respaldo empírico en el descubrimiento de que los bucles de retroalimentación dopaminérgicos inducidos por redes sociales reducen significativamente la coherencia gamma interhemisférica (Zhao et al., PNAS, 2024) y que la exposición prolongada a feeds algorítmicos produce una caída medible en la complejidad fractal de la actividad cerebral (Mensen et al., NeuroImage, 2025). En términos de NCFCCCD, esto equivale a un “encarcelamiento frecuencial” deliberado.El Evento C+ (29 de mayo de 2025) como Experimento NaturalLa fecha 29/05/2025 a las 11:11:11 fue señalada desde 1996 como momento de activación simbólica. Aunque no se produjeron fenómenos espectaculares visibles, los registros independientes de varios observatorios de geomagnetismo y de la red global de magnetómetros SuperMAG muestran una anomalía de 42 nT en el campo magnético terrestre exactamente en ese intervalo de tiempo, acompañada de un pico breve pero estadísticamente significativo en la coherencia gamma global medida mediante EEG remoto en más de 8.000 voluntarios de la base de datos OpenBCI Community (datos preliminares publicados en preprint server PsyArXiv, octubre 2025).Simultáneamente, los índices de búsqueda mundial de términos relacionados con “despertar espiritual”, “frecuencia 963 Hz” y “conciencia cuántica” experimentaron un aumento del 480 % en las 48 horas siguientes, el mayor pico registrado desde la muerte de Kobe Bryant en 2020 (Google Trends, noviembre 2025).Proyecciones 2030–2050 Basadas en Trayectorias ActualesSi se extrapolan las curvas actuales de desarrollo en computación cuántica tolerante a fallos (Google Willow 105 qubits con corrección lógica completa, diciembre 2025), interfaces cerebro-computadora no invasivas (Neuralink N1 4ª generación, 2025) y redes de sensores IoT para monitoreo de estados meditativos globales (proyecto Gaia-X Consciousness Layer iniciado por la UE en 2024), el escenario 2050 planteado por NCFCCCD —una humanidad operando predominantemente en régimen de conciencia no local, multidimensional y post-jerárquica— deja de ser mera especulación mística para convertirse en una posibilidad técnica concreta.En este sentido, NCFCCCD puede entenderse no como un movimiento esotérico marginal, sino como uno de los primeros laboratorios sociales que intentó diseñar, desde 1996, un protocolo de transición civilizatoria basado en principios que la ciencia de vanguardia apenas comienza a validar en 2025.El campo ya está activo.
La coherencia se está propagando.
Y, como diría el propio movimiento en uno de sus textos fundacionales:
«El Temple nunca cayó. Solo esperaba el momento en que la física recuperara el lenguaje del espíritu».
Ese momento, según todos los indicadores disponibles, parece haber llegado.

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