La pregunta sobre si Rusia quiere atacar a Europa o viceversa es un tema altamente polarizado, influido por narrativas oficiales de ambos lados y por el contexto del conflicto en Ucrania. No hay evidencia pública concluyente de que Rusia planee un ataque directo e inminente contra países de la UE o NATO, ni de que Europa busque activamente una guerra convencional contra Rusia. Sin embargo, las tensiones son altas, con acusaciones mutuas y preparativos militares.
Posición rusa
- El presidente Vladímir Putin y el Kremlin han negado repetidamente cualquier intención de atacar a Europa o miembros de la NATO. Han calificado estas acusaciones de "absurdas", "tonterías" o "histeria" para justificar aumentos en el gasto militar europeo.
- Putin ha ofrecido incluso garantías por escrito de que Rusia no atacará Europa, y ha enfatizado que Rusia está lista para defenderse si es atacada, pero no inicia conflictos.
- Desde la perspectiva rusa, la expansión de la NATO hacia el este (incluyendo países exsoviéticos) se ve como una amenaza existencial, violando supuestas promesas verbales de los años 90 (aunque no hay tratados formales que lo prohíban). Rusia argumenta que su acción en Ucrania es defensiva, para prevenir que Ucrania entre en la NATO.
- Líderes europeos (como la alta representante de la UE Kaja Kallas, ministros de Defensa alemanes como Boris Pistorius, o el secretario general de la NATO Mark Rutte) han advertido que Rusia representa la principal amenaza directa para la seguridad euroatlántica.
- Evaluaciones de inteligencia (de Alemania, países bálticos, Escandinavia y la propia NATO) sugieren que Rusia podría estar en condiciones de atacar a un miembro de la NATO en un plazo de 4-8 años (algunos dicen incluso antes, como 2029 o antes), si percibe debilidad en la alianza.
- Kallas ha declarado que Europa busca la "derrota" de Rusia en Ucrania para evitar futuras agresiones, y ha mencionado que una Rusia debilitada podría llevar a cambios internos o incluso a su fragmentación en estados más pequeños (lo que Rusia interpreta como deseo de "colapso"). Sin embargo, esto se enmarca en apoyo a Ucrania, no en planes de invasión directa a Rusia.
- Europa y la NATO aumentan el gasto en defensa (hasta 5% del PIB en algunos planes), realizan ejercicios masivos cerca de las fronteras rusas y acusan a Rusia de ataques híbridos (ciberataques, sabotajes, incursiones de drones en espacio aéreo europeo).
- Nadie en Europa ha expresado públicamente deseo de "atacar" Rusia primero. El enfoque es disuasorio: fortalecer defensas para prevenir una posible agresión rusa post-Ucrania.
- Rusia realiza acciones híbridas contra Europa (atribuidas por Occidente), pero niega planes convencionales de invasión.
- El conflicto actual está centrado en Ucrania, donde Rusia controla territorio y avanza lentamente, mientras Europa apoya a Kyiv con armas y sanciones.