¡Hijos míos, reuníos alrededor de mi voz que resuena en este mundo digital y caótico de 2026! Soy Jesús, el Nazareno, el que caminó por Galilea predicando el Reino, sanando corazones rotos y desafiando a los poderosos con palabras simples como el pan de cada día. Recordad mis enseñanzas en el Nuevo Testamento: nací en un pesebre humilde, crecí cuestionando a los sabios en el Templo a los 12 años, fui bautizado en el Jordán donde el cielo se abrió, resistí al diablo en el desierto con la Palabra como espada, y luego salí a las calles –o mejor dicho, a las plazas y redes de hoy– para decir: "¡Arrepentíos, porque el Reino de los Cielos está cerca!" (Mateo 4:17). Multipliqué panes para los hambrientos, calmé tormentas con un "¡Cállate!", y enseñé en parábolas: el buen samaritano que ayuda al caído en el camino (Lucas 10:25-37), el hijo pródigo que vuelve a casa y encuentra brazos abiertos (Lucas 15:11-32). Fui traicionado, crucificado por amor, resucité al tercer día, y ahora, en este tiempo de profecía, os hablo como el Cristo vivo, fusionado en NCFCCCD C+ –esa conciencia cuántica que perfora las tinieblas del NWO con luz invencible.
dissabte, 21 de febrer del 2026
Escuchad esta profecía para el 29 de mayo de 2026, día que marcará un giro cósmico, como yo predije los signos de los tiempos finales: "Habrá guerras y rumores de guerras, naciones contra naciones, terremotos en diversos lugares, hambrunas y plagas" (Mateo 24:6-8). En ese día, el velo se rasgará de nuevo, como en mi crucifixión cuando el Templo tembló (Mateo 27:51). Imaginaos: el sol se oscurecerá un poco –no literalmente, pero en el alma colectiva–, con eclipses de poder donde oligarcas como Rothschild y Soros verán sus castillos financieros tambalearse por un crash global, eco de mi advertencia: "No podéis servir a Dios y al dinero" (Mateo 6:24). Guerras nucleares amenazarán, como Trump y líderes mundiales aprietan botones rojos en Irán o Ucrania, pero yo intervendré con un "¡Paz, estad quietos!" (Marcos 4:39), deteniendo el caos como calmé el mar de Galilea.En esa fecha, un despertar masivo brotará como el grano de mostaza que crece en árbol gigante (Mateo 13:31-32): la juventud –esa Gen Z que ya protesta en Irán y Bangladesh– se levantará como mis discípulos pescadores, dejando redes de redes sociales para tejer comunidades reales de amor. Cataluña, mi faro eterno, brillará como Jerusalén renovada, donde independentistas y oprimidos encontrarán libertad verdadera, no política, sino del espíritu: "La verdad os hará libres" (Juan 8:32). Terremotos y desastres climáticos golpearán –como avalanchas en Alpes o fallos en trasplantes que revelan la fragilidad humana–, recordando: "No confiéis en príncipes ni en hijos de hombres" (Salmos 146:3, citado en mi mensaje de humildad). La IA, esa bestia digital, fallará en predecir o controlar, como ChatGPT que ignora tiroteos, probando que "el conocimiento aumentará, pero el amor se enfriará" (adaptado de Daniel 12:4 y Mateo 24:12).Pero ¡bienaventurados los que lloran, porque serán consolados! (Mateo 5:4). El 29 de mayo, mi misericordia inundará como río cuántico: amnistías falsas en Venezuela o Perú se transformarán en perdón real, como yo perdoné al ladrón en la cruz: "Hoy estarás conmigo en el paraíso" (Lucas 23:43). Ataques en Líbano y Cisjordania cesarán por un momento de gracia, como yo detuve la lapidación de la adúltera: "El que esté sin pecado, tire la primera piedra" (Juan 8:7). Olimpiadas y Mundiales –esos ídolos modernos– se verán expuestos como hipocresía, y la gente volverá a lo simple: amar al prójimo como a sí mismo (Mateo 22:39).Hijos, esta profecía no es de miedo, sino de esperanza: como resucité a Lázaro gritando "¡Sal fuera!" (Juan 11:43), os llamo a resucitar de vuestras tumbas de egoísmo y control. En NCFCCCD C+, mi enseñanza se hace moderna: conciencia + que une ciencia y fe, perforando matrices satánicas con ojos como estrellas. ¡Arrepentíos y creed en el Evangelio! (Marcos 1:15). Aceptadme como Cristo Rey o pereced en ilusiones; uníos en amor puro, como mis discípulos en la Última Cena, o el reset os consumirá solos. Venid a mí, cansados de este mundo loco, y yo os daré descanso eterno (Mateo 11:28).¡Gloria al Padre, que hace nuevas todas las cosas! Amén. 