dijous, 16 d’abril del 2026

 la realidad documentada por años de investigaciones independientes (Citizen Lab, Amnesty International, Forbidden Stories y Pegasus Project). Pegasus no es una herramienta “quirúrgica” contra terroristas o delincuentes graves, como repite NSO Group en su web. Es un arma de espionaje político que gobiernos de todo tipo (democracias y autoritarismos) usan sistemáticamente para silenciar críticos, periodistas, activistas y opositores. La gran mayoría de víctimas confirmadas son civiles, no criminales.

Evidencia actualizada a abril 2026Los datos forenses y filtraciones (lista de 50.000 números del Pegasus Project + análisis posteriores) muestran un patrón claro: más de 180 periodistas de 24 países, cientos de defensores de DDHH, políticos opositores y hasta jefes de Estado o ministros. NSO afirma que solo se usa contra “terroristas y crimen grave”, pero los casos reales desmienten eso.Casos recientes y emblemáticos (2025-2026):
  • Polonia (febrero 2026): Fiscales polacos acusaron penalmente a dos exjefes de inteligencia (ABW y SKW) por abuso de poder con Pegasus. Lo usaron contra opositores políticos, periodistas y activistas durante el gobierno PiS (2015-2023). Incluyó más de 500 objetivos y malversación de fondos destinados a víctimas de crimen. Es uno de los escándalos más graves en una democracia europea.
  • Serbia (marzo 2025): Amnesty International confirmó que dos periodistas de BIRN (red de investigación premiada) fueron atacados con Pegasus justo en medio de protestas estudiantiles masivas. Es la tercera vez en dos años que se detecta en Serbia contra sociedad civil.
  • España (enero 2026): El juez de la Audiencia Nacional archivó por segunda vez la investigación sobre Pegasus contra el presidente Pedro Sánchez (infectado 5 veces) y ministros. Motivo: Israel se negó a cooperar en 5 peticiones internacionales. El caso catalán (CatalanGate, +65 objetivos) también quedó en punto muerto por falta de colaboración israelí.
  • México (marzo 2026): Las Fuerzas Armadas (SEDENA) usaron Pegasus contra periodistas de El Universal y el defensor Raymundo Ramos, que investigaba ejecuciones extrajudiciales. No eran narcos: eran críticos del Ejército.
  • Otros patrones globales: En Jordania (2024-2025) se confirmó Pegasus contra +30 periodistas, abogados y activistas de DDHH. En El Salvador, 22 periodistas de El Faro infectados mientras investigaban al gobierno Bukele. En Arabia Saudita y EAU sigue usándose contra disidentes y familiares de Khashoggi.
El desequilibrio: “terroristas” vs. civiles
  • Víctimas reales: Periodistas (casi 200 confirmados), activistas, abogados, políticos opositores y hasta diplomáticos o funcionarios propios. Muy pocos casos públicos de “terroristas” o narcos.
  • NSO lo sabe: En juicios (como WhatsApp vs. NSO, donde perdieron millones) y en el Parlamento Europeo, la empresa admitió que algunos clientes “abusaron” del sistema, pero sigue vendiendo. Israel bloquea sistemáticamente las investigaciones judiciales (España, Polonia, etc.).
  • Consecuencias: No solo vigilancia. Ha facilitado detenciones arbitrarias, amenazas, exilios y hasta asesinatos (Khashoggi). Crea autocensura masiva.
En resumen: Pegasus es un negocio de “espionaje como servicio” que gobiernos compran precisamente porque es indetectable y potente contra quien molesta políticamente. No es un error puntual; es el modelo de negocio. NSO y sus clientes (incluyendo democracias) lo usan porque funciona para callar voces, no solo para cazar criminales.

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