dissabte, 2 de maig del 2026

 

PACTO SECRETO -Espíritu hiperbóreo en viaje humano
Hoy a las 12.00 del medio día, hora del Faro de Finisterre (España), Katy Talento (sí, ese es su apellido), epidemióloga por la Universidad de Harvard, y la que fuera Asistente Especial del Presidente (Trump, primer mandato) para Política Nacional de Salud, entre los años 2017 y 2019, ha hecho UNA CONFESIÓN. Su confesión se resume en lo siguiente: "Creí en mis colegas 'expertos', creí en las instituciones 'científicas', creí en lo que me decían cuando preguntaba por la seguridad de las vacunas. ME MINTIERON. Con el tiempo me di cuenta de que confiar en los supuestos expertos y en las instituciones científicas FUE UN GRAN ERROR. Durante años, seguí la corriente dominante en el ámbito 'científico': tachar de BULOS todas las informaciones que denunciaban la TOXICIDAD DE LAS 'VACUNAS'. Y no sólo eso, ACTUÉ ACTIVAMENTE PARA ARRINCONAR Y SILENCIAR a quienes se atrevían a denunciar que LAS VACUNAS ERAN DAÑINAS PARA LA HUMANIDAD. Ahora, años después, me siento suficientemente fuerte para CONFESAR Y EXPLICAR TODO EL DAÑO QUE HICE." -- Algunos párrafos literales: "Las madres de niños con autismo, al igual que otros grupos de madres a diario, me presionaban para que hiciera algo por sus hijos. Yo trabajaba en el comité del Senado de los Estados Unidos que supervisa los CDC. Mi trabajo consistía en recomendar, en materia de salud pública, qué proyectos de ley redactar, cuáles impulsar, cuáles rechazar, qué asuntos supervisar y a qué agencias citar a comparecer. Cada madre contó la misma historia sobre la vacunación y la posterior regresión de sus hijos hacia síntomas de autismo. Querían que los CDC estudiaran rigurosamente la seguridad de las vacunas y evaluaran la relación entre la vacunación y el posterior diagnóstico de autismo. Estaba indecisa. "Yo era epidemióloga especializada en enfermedades infecciosas, formada en Harvard. Creía firmemente que las vacunas eran el método de referencia en materia de salud pública. No porque me hubieran mostrado las pruebas de su eficacia y seguridad en la escuela de salud pública mediante el análisis de los ensayos clínicos fundamentales (no lo hice), sino porque me habían formado en la ortodoxia de la salud pública, donde se daba por sentado que alguien lo había estudiado y que se había demostrado en algún momento..." - "Pero también soy mujer. Y admiro profundamente la intuición y la sabiduría de las madres. Y no es propio de mí, cuando varias madres me cuentan algún patrón observado en la vida de sus hijos, desestimar o negar su veracidad. Así que hice lo que cualquier empleada joven e ingenua en su primer trabajo en el Capitolio haría: llamé a los CDC. Me dieron un discurso insulso sobre estudios desacreditados y cómo "correlación no implica causalidad", entre otras cosas. Me quedé con una extraña inquietud y no sabía qué hacer." - "... seguía creyendo firmemente que las vacunas eran intervenciones vitales e imprescindibles para proteger a los niños, y que funcionaban mejor cuando la tasa de vacunación y la consiguiente inmunidad colectiva eran altas." - "El Sr. Kennedy, junto con Del Bigtree y Aaron Siri de la Red de Acción por el Consentimiento Informado (ICAN), se reunieron con las autoridades para hablar sobre la ciencia. El Dr. Fauci les aseguró que existían muchísimos estudios que demostraban la seguridad de las vacunas. Según se informa, cuando se le pidió que los presentara, rebuscó entre sus papeles como si los tuviera a mano. Al no encontrarlos, prometió entregarlos más tarde. Lo cual nunca sucedió. ICAN presentó una demanda amparándose en la Ley de Libertad de Información para obtenerlos. El Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) resolvió la demanda con una admisión de que TALES ESTUDIOS NO EXISTÍAN." - "Puse buena cara ante las cámaras, pero a medida que avanzaba el año, las exigencias poco científicas de las autoridades me estaban provocando disonancia cognitiva. La obsesión con las mascarillas no tenía sentido dada la naturaleza de las partículas virales. Usarlas sin ajuste, reutilizarlas o imponerlas a niños me parecía contrario a principios epidemiológicos. Y aun así, autoridades como Birx y Fauci seguían sosteniéndolo. Los confinamientos se implementaban de maneras que me parecían incoherentes y científicamente injustificables." - "... entré en contacto con grupos de padres que se oponían a estas políticas, incluyendo activistas por la libertad médica. Una de ellas me convenció para ver el documental Vaxxed. La película narraba la investigación sobre vacunas y autismo que, según su tesis, los CDC habían realizado y cuyos resultados habrían sido ocultados. También documentaba audiencias del Congreso y el testimonio del denunciante William Thompson. Fue una crítica directa a mi propia inacción en el pasado. Aun así, como epidemióloga, muchas personas acudían a mí en busca de respuestas durante la pandemia. Me involucré en redes informales para acceder a tratamientos que las autoridades desaconsejaban. Posteriormente me matriculé en estudios para convertirme en médica naturópata. Observé con creciente rechazo cómo las autoridades continuaban aplicando políticas que consideraba científicamente cuestionables. A finales de 2021, analicé aspectos legales relacionados con la Ley PREP, la autorización de uso de emergencia y las decisiones regulatorias sobre vacunas. Interpreté estas dinámicas como indicativas de intereses estructurales dentro del sistema sanitario. Ningún medio de comunicación informó sobre lo sucedido. Eso marcó un punto de ruptura para mí. Comencé a escuchar a Robert F. Kennedy Jr. y a leer su libro The Real Anthony Fauci. La descripción de cómo, según el autor, se habían planificado determinadas respuestas sanitarias y se habían financiado experimentos me resultó impactante. De ser falsas, esas afirmaciones deberían haber provocado una avalancha de demandas. Que yo sepa, nunca se ha presentado ninguna demanda de ese tipo. Todo ello me llevó a concluir que mi oposición previa a la Comisión de Seguridad de las Vacunas había sido un error." - "Rechacé la vacunación obligatoria y cambié profundamente mi relación con el sistema sanitario. Comencé a cuestionar múltiples dogmas de la salud pública y a adoptar enfoques alternativos. Hoy trabajo ayudando a empresas a rediseñar sus sistemas de salud y escribo libremente sobre estas cuestiones. Sigo recordando a aquellas madres de 2002 que pedían algo simple: que se investigara." == Texto íntegro en el siguiente tweet.

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