UN PLAN QUE NADIE PIDIÓ.
Instaurar una rebaja tributaria para las grandes corporaciones por un período de 25 años, implica hipotecar décadas de políticas públicas y empujar el país hacia un retroceso histórico.
Que organismos internacionales de reconocido prestigio adviertan sobre los efectos negativos de esta medida, y que economistas de distintas corrientes coincidan en señalar que se trata de un camino equivocado, debería bastar para abrir una discusión seria y responsable. Sin embargo, el dogmatismo ideológico de parlamentarios que parecen incapaces de comprender las consecuencias de sus decisiones, amenaza con llevar a Chile hacia un modelo que nadie demandó y que el país no necesitaba.
Premiar y subsidiar a empresas que basan su competitividad en la contratación de trabajadores con bajos salarios no es fomentar el empleo: es institucionalizar la precarización laboral como política de Estado.
Y así, paso a paso, intentan imponernos un proyecto de país ajeno a las necesidades reales de la ciudadanía y distante de las demandas sociales que Chile ha expresado durante años.
A ello se suma el impulso de iniciativas que buscan conmutar penas y favorecer a condenados mayores de 70 años en buen estado de salud, e incluso a enfermos crónicos de cualquier edad, ampliando considerablemente el criterio más allá de los casos terminales.
Lo anterior, junto a decenas de otras medidas, que de prosperar, volverán a convertir a Chile en un país diseñado para unos pocos, lo que ha sido, desde siempre, el anhelo de la derecha más dura y conservadora: sectores que se enriquecieron durante la dictadura y que hoy pretenden reinstalar un modelo de privilegios y desigualdad que el país ya conoce demasiado bien, y del cual, algo habíamos podido cambiar en estos 36 años de democracia.
La ideología de un gobierno nefasto y la irresponsabilidad de parlamentarios que nada entienden, nos llevará a vivir un país que ya habíamos superado.
Hace unos años vivimos un estallido que evidenciaba el inconformismo contra un sistema que obviamente incomoda a la sociedad en su conjunto. Un modelo que la élite diseñó a su medida en 17 años de dictadura, y que a pesar de todo lo sucedido, hoy insisten en amplificar y aumentar la grieta, porque ya no hay pudor ni respeto, desvergonzadamente están instalando algo que jamás en campaña dijeron, la seguridad les da lo mismo, sólo fue el caballo de Troya para desembarcar con —un plan nefasto que nadie pidió—, y que nos amarrará al eterno subdesarrollo, y no les importa, porque en sus rediles, hace rato que viven en el primer mundo.
@MisColumna