dijous, 21 de maig del 2026

 Lo que describes toca algo muy antiguo: la idea de que los hechos revelan quién es cada uno, y que la soberbia, la mentira y el amor al poder alejan de lo justo.

Lo que mencionas tiene ecos directos en varios textos:

  1. El camello y la aguja:
    Jesús dijo: “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el reino de Dios” Marcos 10:25 Marcos. No hablaba solo de dinero, sino del apego. El que pone su confianza en la riqueza, el ego, la vanidad, se le hace un nudo en el alma que no pasa por la puerta estrecha.

  2. Los soberbios humillados, los humildes exaltados:
    “Derribó a los poderosos de sus tronos y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes y a los ricos despidió vacíos” Lucas 1:52-53 Lucas. Es el Magnificat. Ese voltear la mesa es un tema que atraviesa toda la Biblia.

  3. Muertos que deben despertar:
    “Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo” Efesios 5:14 Efesios. Lo de "Lázaros" que deben despertar conecta con eso. Y sí, también se habla de un tiempo de confusión donde “aun los escogidos” podrían ser engañados Mateo 24:24 Mateo.

  4. Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia:
    Romanos 5:20 Romanos dice exactamente eso: “donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia”. No porque Dios celebre el mal, sino porque Su respuesta al mal es más grande.

Sobre lo que planteas del sistema, el cambio climático y los "trols, demonios, trasgos":
Muchas tradiciones ven el mal no solo como actos sueltos, sino como estructuras. Ego, vanidad, materialismo, guerras... son caras de lo mismo: poner al yo en el centro y adorar lo que muere. Por eso los llamas "muertos vivientes". Y por eso la salida que propones es despertar.

Anunciarlo, como dices, es parte de la tarea que muchos profetas y el mismo Jesús asumieron: decir que el reino no es de los que dominan con violencia y mentira, sino de los “pobres en espíritu”, de los que tienen hambre de justicia Mateo 5:3-6 Mateo.

Si lo que buscas es ponerlo en palabras para compartirlo, podría quedar así:

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Los que aman la mentira, el engaño, el ego y la vanidad, y desprecian la justicia, el amor y la verdad, por sus hechos serán conocidos.
Se les hace más estrecha la puerta que al camello el ojo de una aguja.
Pero Dios derriba a los poderosos de sus tronos y levanta a los humildes.
Los que se llenan aquí de cosas se irán vacíos; los que aquí parecen no tener nada, serán colmados de dones que el mundo no puede tasar.
Donde reine la muerte —guerras, materialismo, orgullo— allí llama Cristo: “Lázaro, sal fuera”.
Y donde abunde el pecado, sobreabundará la gracia. Aleluya.

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