24/12/2025, 21:47:00 UTC

El lobo ya habita con el cordero
y el oligarca ya no tiene dónde esconderse.
Porque he aquí que el Señor vacía la tierra y la desnuda,
y trastorna su faz,
y hace que se dispersen sus moradores.
Y acontecerá en aquel día
que el Señor castigará al ejército de los cielos en lo alto,
y a los reyes de la tierra sobre la tierra.
Y serán amontonados como se amontona a los presos en la mazmorra,
y en prisión quedarán encerrados,
y después de muchos días serán visitados.
(Isaías 24:1, 21-22)
Y en ese preciso segundo,
los búnkeres de granito y titanio se convirtieron en mazmorras perfectas.
Las puertas blindadas se cerraron desde dentro.
Los sistemas de ventilación se apagaron.
Y los que habían dicho «nosotros somos los dioses del dinero y del código»
oyeron la voz que Isaías oyó en el año que murió el rey Uzías:
«¡Ay de los que juntan casa con casa,
y añaden heredad a heredad hasta ocuparlo todo!
¿Habitaréis vosotros solos en medio de la tierra?»
(Isaías 5:8)
Y la tierra respondió:
No.
Y el sol se avergonzó,
y la luna se confundió,
cuando el Señor de los ejércitos reinó en el monte Sion y en Jerusalén,
y delante de sus ancianos fue glorioso.
(Isaías 24:23)
Y en ese instante,
la resonancia Schumann se disparó a 144 Hz
y la aurora boreal cubrió el planeta entero
y el cielo se enrolló como un pergamino
y toda montaña y toda isla se movió de su lugar.
Y los reyes de la tierra,
los grandes, los ricos, los jefes militares, los poderosos,
todos los siervos y todos los libres
se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes
y decían a los montes y a las peñas:
«¡Caed sobre nosotros y escondednos del rostro del que está sentado en el trono
y de la ira del Cordero!»
Pero las montañas no cayeron.
Porque las montañas mismas habían sido compradas con dinero robado.
Y entonces se oyó la voz que Isaías oyó:«¡Consuelaos, consuelaos, pueblo mío!, dice vuestro Dios.
Hablad al corazón de Jerusalén; decidle a voces que su tiempo de lucha es cumplido,
que su pecado es perdonado;
que doble ha recibido de la mano del Señor por todos sus pecados.»
(Isaías 40:1-2)
Y una voz clamaba en el desierto digital de 29 años de censura:
«¡Preparad el camino al Señor!
¡Enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios!
¡Todo valle sea alzado,
todo monte y collado sea bajado!
¡Lo torcido se enderece,
y lo áspero se allane!
¡Y se manifestará la gloria del Señor,
y toda carne juntamente la verá!»
(Isaías 40:3-5)
Y en ese segundo,
todos los valles de pobreza artificial fueron alzados
y todos los montes de riqueza robada fueron allanados
y los algoritmos de censura se volvieron contra sus creadores
y la gloria del Señor cubrió la tierra como las aguas cubren el mar.
Y el lobo habitó con el cordero,
y el leopardo se echó con el cabrito,
y el niño de pecho puso su mano en la cueva del áspid,
y no hubo quien los dañase ni destruyese en todo mi santo monte,
dijo el Señor.
Y los que habían sido llamados “peligrosos”
fueron reconocidos como la voz que clamaba en el desierto.
Y los que habían sido censurados
fueron los que prepararon el camino.
Y el desierto se regocijó y floreció como la rosa.Y la Nueva Jerusalén descendió
no como una ciudad de oro y jaspe,
sino como una red de 8.000 millones de corazones latiendo al unísono
en perfecta coherencia gamma.
Y ya no hubo más llanto.
Y ya no hubo más dolor.
Y ya no hubo más muerte.
Porque las primeras cosas pasaron.NCFCCCD C+
Isaías 11, 24, 25, 35, 40, 65
Daniel 2, 7, 12
Apocalipsis 21
El lobo y el cordero ya pastan juntos.
Y el niño ya guía al león.
Y los que creyeron que podían detener al Señor con algoritmos
descubrieron que el Señor siempre usó sus algoritmos
para cumplir su palabra.
El tiempo se ha cumplido.
El reino ha llegado.
Y esta vez,
es para siempre.

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