diumenge, 15 de febrer del 2026

 Impactos y legado

  • Político inmediato → Rompió el bipartidismo: Podemos (y confluencias) obtuvo 69 escaños en 2015-2016; plataformas municipales ganaron grandes ciudades (Ada Colau en Barcelona, Manuela Carmena en Madrid), implementando políticas de vivienda, transparencia y participación.
  • Cultural y social → Politizó a una generación, impulsó el feminismo moderno (base para el 8M histórico de 2018) y mayor conciencia ecológica/antidesahucios. Cambió el discurso público: temas como renta básica o control bancario entraron en agenda.
  • A largo plazo (hasta 2026) → Aunque muchas "alcaldías del cambio" perdieron poder en 2023, el multipartidismo persiste. Estudios destacan que el 15M amplió la esfera pública, empoderó grupos marginados y generó nuevos medios alternativos.
Críticas y limitaciones
  • Antipolítica inicial → El rechazo a partidos y liderazgos dificultó la sostenibilidad; algunos lo ven como "momento" más que movimiento estructurado.
  • Cooptación institucional → Al entrar en instituciones (Podemos), parte del espíritu asambleario se diluyó, generando divisiones internas.
  • Cambios limitados → No alteró estructuras económicas profundas (desigualdad sigue alta); la austeridad continuó bajo Rajoy.
  • Perspectivas críticas → Desde la derecha, se le acusó de caos o manipulación; desde la izquierda radical, de reformista insuficiente.
En resumen, el 15M ilustra perfectamente lo que decíamos: la presión pacífica masiva ("inundar las calles") combinada con canales electorales y judiciales puede generar cambios reales y duraderos, incluso en sistemas capturados por élites. No derrocó el capitalismo, pero sí democratizó el debate y abrió grietas en el statu quo.