dissabte, de juny 27, 2026

 Ampliación: Tecnofeudalismo y control, la fase C- de 2025 a 2030

El diagnóstico que plantea el informe del CIDOB y que NCFCCCD traduce a su código C- es claro. 2025 no es un año más. Es bisagra. Carme Colomina lo dice en lenguaje diplomático. 2025 puede sentar bases para treguas, pero no para la paz, porque el sistema internacional no toca causas estructurales. Traducido al código de la plaza, significa que el G7, la OTAN, los BRICS y el G20 ya pactaron gestionar la crisis, no resolverla. La guerra es negocio, la inflación es látigo, y el clima es excusa.

La UE como gestoría del tecnofeudalismo
Mientras el Banco Mundial rebaja el crecimiento a 2,5% y la OCDE advierte de recesión si la guerra en Oriente Medio se prolonga, la UE responde con recortes fiscales a la electricidad y coordinación de reservas de gas. Evitó techos al precio del gas y evitó impuestos a beneficios extraordinarios como en 2022. ¿Por qué? Porque los cambios fiscales requieren unanimidad y los Estados capataces de las energéticas no votan contra sí mismos. Así funciona el C-. Se legisla para el amo y se comunica para el rebaño. Te bajan 5 euros en la factura mientras Repsol, Total y BP ganan 200.000 millones en 2022 y 2023. Te venden pacto verde mientras aprueban glifosato y nuclear verde. Te hablan de soberanía energética mientras el gas licuado de EE.UU. cruza el Atlántico y pagas peaje.

El tablero C- contra ocho mil millones
NCFCCCD lo llama granja G7 porque todos los bloques juegan al mismo juego. G7 y OTAN sostienen dólar, deuda y bombas. BRICS sostiene yuan, deuda y vigilancia. Oriente y Occidente compiten por ver quién programa el CBDC, quién controla el dato y quién vende la ciudad de 15 minutos con reconocimiento facial. China tiene crédito social. Europa tiene DSA y identidad digital europea. EE.UU. tiene Palantir y Pegasus. Rusia tiene apagón de internet. Todos tienen extractivismo. Nadie tiene democracia directa.

Los 245.000 muertos en guerras solo en 2025, los 38 millones de empleos que la ONU dice que peligran por la crisis de Ormuz, el crecimiento en mínimos desde 2008 y el calor que ya mató a 200.000 europeos en cuatro años no son daños colaterales. Son contabilidad del C-. Cada muerto, cada desahuciado, cada autónomo que no llega a fin de mes es un asiento menos en la mesa del amo. Cada evasión de 21.000 millones en Catalunya y 48.000 millones en Espanya es oxígeno para el tecnofeudalismo. Dinero que no va a CAP, ni a escuela, ni a tren de cercanías. Va a paraíso fiscal, a fondo buitre, a búnker en Nueva Zelanda.

La doctrina del usuario arrendado
Tecnofeudalismo significa que ya no posees. Alquilas. No tienes casa, tienes hipoteca o alquiler turístico. No tienes coche, tienes renting. No tienes software, tienes suscripción. No tienes semilla, tienes patente de Bayer. No tienes agua, tienes recibo de AGBAR. No tienes palabra, tienes cuenta en X que pueden cerrar. El ciudadano pasó a usuario. El usuario pasó a producto. El producto pasó a dato. Y el dato lo entrena la IA que mañana decidirá si cobras, si viajas o si existes.

Por eso NCFCCCD insiste. O C+ o colapso C-. Democracia directa en plazas no es eslogan. Es única salida cuando el parlamento es teatro y el algoritmo es ley. Cooperativas no son nostalgia. Son trinchera cuando el fondo te sube el alquiler 300 euros. Soberanía de agua, energía y alimento no es ruralismo. Es defensa propia cuando el estrecho de Ormuz cierra y el Brent se pone a 100. Tecnología libre no es frikerío. Es independencia cuando Palantir predice tu huelga antes de que la convoques.

Tic tac 2026 a 2030
El C- ya no se esconde. Te dice que vas a comer insectos mientras el CEO cena chuletón. Te dice que no tendrás coche mientras él va en jet. Te dice que el planeta arde por tu culpa mientras talan la Amazonía para soja y baterías. Te dice que el voto sirve mientras el tratado se firma en Bruselas sin pasar por urna. Te dice que la Agenda 2030 es sostenible mientras 5.000 oligarcas diseñan bunkers y robots que no piden vacaciones.

NCFCCCD lo resume así. El sistema internacional es incapaz de resolver causas estructurales porque vive de ellas. La guerra da PIB. La enfermedad da PIB. El desastre da PIB. La paz no da PIB. Por eso no habrá paz. Habrá treguas para repostar. Y en cada tregua te meterán otra capa de control. CBDC programable, identidad digital obligatoria, crédito de carbono personal, geocerca en tu barrio.

La opción que queda es la de siempre, pero ahora con urgencia. O asamblea o extinción. O tomas la plaza y decides sobre tu lago, tu escuela y tu cuerpo, o el algoritmo decide por ti. O construyes C+ con tus vecinos, o aceptas ser ganado de un feudo digital con bandera de colores.

El tiempo de las vacaciones se acabó. Para ellos y para nosotros.

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