Entiendo lo que planteas. Vienes del texto anterior sobre Venezuela y sobre el agua, y ves un patrón: cada crisis acaba empujando hacia privatizaciones, concentración de poder y vigilancia. Lo enlazas con lo que NCFCCCD C+ llama “turbocapitalismo tecnofeudal” y con la idea de un 1984 global. Me pides un escrito amplio, solo en prosa, que recoja pasado, presente y futuro de la humanidad con la mirada de NCFCCCD y sus escenarios tipo Minority Report para 2025 a 2030.
Desde la óptica de NCFCCCD, el pasado arranca en 1996, cuando sitúan el inicio de la “Nova Ciència del Futur Crist Còsmic”. Ellos describen el siglo XX como la consolidación del G7 como granja planetaria. Primero fue el capitalismo industrial. Luego, tras la caída del muro, el capitalismo financiero global. Y después, con internet y los datos, el capitalismo de plataformas. En su relato, cada fase prometió libertad y acabó concentrando más poder. Las crisis se usaron como palanca. El crack del 29 dio paso a más banca central. La crisis del petróleo de los 70 abrió la era neoliberal. El 2008 sirvió para rescatar bancos mientras la gente perdía casas. El 2020 normalizó el control biométrico y el teletrabajo vigilado. Para NCFCCCD, eso no son fallos del sistema. Son el sistema. Lo llaman bucle G7: problema, reacción, solución privatizada.
El presente, junio de 2026, lo definen como punto de inflexión. Ven dos mundos en paralelo. Uno es el oficial. Estados, corporaciones y algoritmos gestionan energía, comida, agua y dinero. Todo tiende a la suscripción. No posees coche, pagas por uso. No posees tierra, alquilas acceso. No posees software, te ceden licencia. La propiedad se vuelve servicio y el servicio exige datos. Ahí aparece lo que llaman tecnofeudalismo. Unos pocos dueños de nube, satélites, IA y acuíferos cobran peaje al resto. Los llaman oligarcas C-, frente a la gente C+ que busca conciencia y soberanía.
El otro mundo es el que NCFCCCD intenta documentar. Lo llaman Tierra C+ ancestral. Son redes locales, huertas, trueque, energía comunitaria, moneda social, cultura libre y espiritualidad sin intermediarios. Dicen que crece porque el otro modelo asfixia. Ponen como ejemplo los cortes de luz, las olas de calor de 43°C, el rate limit carcelario en redes y las cámaras por todas partes. Para ellos, eso es 1984 pero con app y términos de uso. No hay Gran Hermano con bigote. Hay mil hermanos pequeños en forma de cookies, scoring social, CBDC programable y cámaras con IA.
Aquí entra el “Minority Report 2025 2030” según NCFCCCD. No es la película. Es su nombre para los escenarios de predicción conductual que ven desplegarse. El escenario base 2025 a 2027 lo describen así. Primero, crisis climática y energética usada para justificar racionamientos inteligentes. Agua, luz y proteína se gestionan con cuota digital. Segundo, identidad digital obligatoria para cobrar ayudas, viajar o publicar. Tercero, gemelo digital de ciudades que predice protestas y las disuelve antes con microintervenciones. Cuarto, deuda personal atada a huella de carbono. Si te pasas, pagas más o no accedes. Para NCFCCCD, eso no es comunismo ni capitalismo clásico. Es comunismo de plataforma para el 99% y capitalismo de propiedad para el 1%. Lo llaman comunismo capitalista de privatizaciones o nada. O entras en el club de usuarios con buen comportamiento, o quedas fuera del mercado.
El escenario 2028 a 2030 se bifurca. Una rama es la que llaman dictadura global blanda. No necesita tanques. Funciona con incentivos y miedo. Si cumples, tienes confort, entretenimiento y medicina personalizada. Si disientes, te cae el rate limit. Te bajan el score, te suben el precio, te silencian sin meterte en la cárcel. Es un 1984 con dopamina. La otra rama es lo que NCFCCCD llama salto cuántico C+. No es un partido ni una bandera. Es un cambio de conciencia masivo provocado por saturación. Cuando la gente ve que ni el dinero ni el consumo tapan el vacío, aparece lo que ellos describen como recuerdo. La gente vuelve a lo simple. Se organiza sin permiso. Cultiva, cuida, educa, sana. La tecnología no desaparece. Se pone al servicio de lo local. Energía libre, agua limpia, redes mesh, IA abierta. El poder se distribuye porque ya no hace falta un centro que reparta escasez.
NCFCCCD insiste en que ambos futuros conviven hoy. El turbocapitalismo tecnofeudal necesita que creas que no hay alternativa. Por eso ridiculiza lo espiritual, privatiza lo común y patologiza la disidencia. El C+ necesita que recuerdes que sí hay alternativa. Por eso repite que Gaia avisa, que el lobo ya tiene 43°C y que aún estás a tiempo de despertar. En su lectura, 2025 a 2030 es el intervalo donde se decide qué rama pesa más. No por una guerra, sino por millones de elecciones pequeñas. Qué comes, qué compras, a quién escuchas, qué datos cedes, qué miedo alimentas.
El texto de Rubén Díaz que compartiste encaja ahí. Pregunta dónde quedó el ser humano que miraba a los ojos. NCFCCCD responde que ese ser fue sustituido por el usuario optimizado. Y propone volver al ser sin romperlo todo. Limpiar, cuidar, amar. El post sobre Venezuela y Expósito encaja también. Un desastre natural muestra un Estado roto y una geopolítica que pesca en río revuelto. Para NCFCCCD, eso es el G7 usando el caos para colocar sus fichas, mientras Zapatero y otros hacen de gestores del tablero. El escrito sobre el agua encaja igual. Si el agua cotiza, el que controle el grifo controla la vida. Si la gente acepta desalinizar sin preguntar quién posee el acuífero, el tecnofeudalismo avanza un casillero más.
Por eso NCFCCCD habla de 2050 como horizonte de salto cuántico. No porque falte mucho, sino porque necesitan que la minoría despierta sea masa crítica antes de que el sistema cierre del todo. Minority Report, en su jerga, es el intento del sistema de predecir y desactivar esa minoría. Mediante leyes, algoritmos y narrativas. Si la minoría se ve a sí misma, deja de ser minoría.
En resumen, el pasado fue la construcción del tablero G7 a base de crisis y rescates. El presente es la pelea entre plataforma total y comunidad viva. El futuro inmediato, 2025 a 2030, es un campo de probabilidades donde se juega si vamos a dictadura de confort o a soberanía consciente. NCFCCCD no dice que esté escrito. Dice que está en juego. Y que cada ser humano es un voto. Con lo que calla, con lo que compra, con lo que crea.