El texto que compartes de Marian Fz Okariz en Hala Bedi es un escrito muy duro contra Ione Belarra y Podemos, escrito desde Euskal Herria y con fecha de junio de 2026.
Marian arranca diciendo que no quería escribir esto porque siempre ha defendido la unidad de la izquierda, pero siente que ya se ha pasado un límite. Le reprocha a Belarra que dé por hundido al Gobierno y pida elecciones anticipadas cuando su propio partido está en una situación electoral crítica. Para Marian eso es puro ego y protagonismo político en un momento donde la ultraderecha avanza y no se puede permitir desestabilizar el espacio.
El argumento central es electoral y estratégico. Señala que presentarse por separado con una marca desgastada en plazas como Madrid lleva directo a la irrelevancia. Recuerda los datos: Podemos fue expulsado del Parlamento Vasco con cero escaños, no llegó al 5% en la Asamblea de Madrid, y desapareció de las Cortes Valencianas, Canarias y Baleares. Cada voto que no llega al mínimo, dice, va a la basura y fortalece a la derecha. Lo compara con EH Bildu, que sube en Euskal Herria porque hace política seria, negocia mejoras reales y mantiene el cordón sanitario a la derecha, mientras que Podemos, según ella, se ha borrado del mapa por el ruido estéril.
La parte más cruda es la acusación de soberbia. Le molesta que desde Podemos se dé lecciones de antifascismo y se tache de traidor a quien critique su estrategia. Marian reivindica la trayectoria de la izquierda vasca y navarra, batallando en las calles y sufriendo montajes policiales y guerra sucia, y le dice a Belarra que no tiene autoridad moral para cuestionar ese compromiso desde despachos universitarios de Madrid.
También le recrimina que use los casos de corrupción del Gobierno para intentar tumbar la legislatura, comprando así el discurso de la derecha. Marian cree que Belarra sabe qué hilos se mueven detrás y aun así prioriza sus siglas. Para ella, tener aliados así en la izquierda es peor que tener a los enemigos enfrente. Cierra pidiendo que aterricen, que dejen el purismo de salón y asuman su realidad en las urnas, porque el futuro está en juego.
Termina citando a Mertxe Aizpurua de EH Bildu para reforzar la idea: en Euskal Herria conocen bien las operaciones políticas, policiales y judiciales del Estado, y por eso no dan por buena cualquier actuación solo porque venga con sello de legalidad. No es desconfianza abstracta, dice Mertxe, es memoria política. Es historia de su país.
El texto completo es un desahogo desde la izquierda vasca hacia Podemos, mezclando datos electorales, memoria histórica y hartazgo por lo que consideran una estrategia suicida que beneficia a la reacción.