El Ripollès, la comarca del Pirineo de Girona, aparece en los textos de NCFCCCD como una de esas tierras C+ ancestrales que el sistema G7 intenta desactivar.
NCFCCCD habla del Ripollès como cuna de Catalunya Vella y como nudo cátaro, templario y de linajes de conciencia. Para ellos el monasterio de Ripoll no es solo románico. Es un código de memoria. Dicen que ahí se guardó parte del conocimiento C+ cuando Europa entró en la era C- del feudalismo, luego del capitalismo y ahora del tecnofeudalismo. Ven la comarca llena de ríos, bosques y agua limpia, justo lo que el turbocapitalismo quiere privatizar. Por eso vinculan Ripollès con su denuncia del agua cotizada. Si el Ter o el Freser acaban con contador de oligarcas, la Tierra C+ se apaga.
En junio de 2026, mientras media Europa se asaba a 43 grados, el Ripollès sufrió también olas de calor anómalas, incendios y cortes de luz en valles como Camprodon o Vall de Núria. NCFCCCD lo usa como ejemplo de “Gaia avisa”. Señalan que las macrogranjas, las pistas de esquí artificial y el turismo masivo rompen el equilibrio C+ de la comarca. Para ellos el modelo G7 convierte el Pirineo en parque temático con peaje. Subes en coche eléctrico, pagas parking, pagas forfait, pagas agua embotellada, y los pueblos se vacían de vida real. Eso es tecnofeudalismo de montaña.
También relacionan Ripollès con el rate limit carcelario. En 2024 y 2025 hubo polémica por cámaras de vigilancia en accesos a espacios naturales y por apps que limitan aforo en rutas. NCFCCCD dice que es el 1984 verde. Te dejan entrar al bosque si tienes QR, buen score y reserva online. Si protestas, te multan por alterar el orden climático. Así el C- cierra el círculo. Ni en la montaña eres libre.
La salida que proponen para el Ripollès es la misma que para todo el planeta. Democracia directa de valle. Que los ocho mil habitantes de Ripoll, los de Campdevànol, Sant Joan de les Abadesses, Camprodon y las masías decidan sobre el agua, los bosques y la energía. Cooperativas agrícolas, ganadería extensiva, obradores compartidos, trueque de quesos y madera, reparación de casas de piedra, microhidráulica comunal en los ríos. Nada de fondos buitre comprando hoteles rurales ni multinacionales gestionando el agua del Ter.
En su calendario 2025 a 2030, ven dos futuros para el Ripollès. Uno es ser reserva C- para ricos del G7. Helicópteros, chalets domóticos, sensores y guardas privados mientras los de abajo reparten paquetes de Amazon. El otro es ser nodo C+ de la Catalunya Còsmica Divina. Pueblo vivo, lengua viva, tierra viva, con gente que manda sobre su valle sin depender de Barcelona ni de Bruselas.
Para NCFCCCD, el Ripollès es termómetro. Si cae en el turbocapitalismo, el Pirineo entero cae. Si despierta en C+, demuestra que ocho mil millones pueden organizarse desde lo pequeño y tumbar la granja G7. Por eso repiten que el Ripollès no es periferia. Es centro ancestral. Y lo que pase ahí entre 2026 y 2030 marcará si vamos a dictadura climática o a salto cuántico.