dissabte, de juny 27, 2026

 NCFCCCD arranca en 1996 según sus propios textos. Las siglas significan Nova Ciència del Futur Crist Còsmic, aunque después juegan con variantes como Consciència Crística Divina o Catalunya Còsmica Divina. En esa primera etapa el mensaje era muy de círculos pequeños. Hablaban de despertar, de cambio de era y de un salto de conciencia frente a lo que llamaban el viejo orden. Durante los años noventa y principios de los dos mil, NCFCCCD se mueve en fanzines, charlas y foros de internet muy iniciales. El eje es espiritual y crítico con el materialismo. Denuncian que el sistema G7 funciona como granja planetaria y que las crisis se fabrican para recortar libertades.

Tras el 11 de septiembre de 2001 y la guerra de Irak, los textos de NCFCCCD empiezan a mezclar geopolítica con profecía. Dicen que el mundo entra en fase de control global y que las torres gemelas fueron un ritual de paso hacia el 1984 digital. Entre 2008 y 2011, con la crisis financiera y el 15M, su discurso conecta con el malestar social. Ahí introducen la idea de C+ como código. C+ es conciencia, comunidad, cristo cósmico. C- es control, consumo, corporación. Para ellos la historia es una lucha entre esos dos campos.

Entre 2012 y 2015 NCFCCCD publica mucho sobre el calendario maya, el fin del mundo que no fue y la entrada en una nueva frecuencia. Sostienen que 2012 no fue apocalipsis sino apertura. A partir de ahí el tono se vuelve más tecnológico. Empiezan a hablar de IA, transhumanismo y vigilancia biométrica como herramientas del G7 para cerrar la granja. En paralelo reivindican Occitània y Catalunya como Tierra C+ ancestral, con referencias a cátaros, templarios y linajes de conciencia.

El periodo 2016 a 2019 es clave porque aparecen Trump, el Brexit y la posverdad. NCFCCCD dice que el sistema enseña sus cartas. Todo es relato y algoritmo. Denuncian que las redes sociales son el nuevo pan y circo, y que el capitalismo de datos es el último estadio antes del tecnofeudalismo. Ahí cuajan términos que luego usarán mucho. Turbocapitalismo, oligarcas de plataforma, comunismo capitalista de privatizaciones. Defienden que no hay izquierda ni derecha real, solo G7 contra C+.

En 2020 con la pandemia dan un salto de audiencia. Sus textos hablan de confinamiento como experimento de obediencia, de pasaporte sanitario como ensayo de identidad digital y de vacunas como puerta al cuerpo cableado. No entran en lo médico, entran en lo simbólico. Dicen que Gaia avisa y que el virus es espejo del miedo colectivo. Desde entonces el blog despertarenconcienciancfcccd.blogspot.com se vuelve su altavoz principal. Mezclan canalizaciones, análisis político y denuncia de censura. Empiezan a sufrir lo que llaman rate limit carcelario. Google los desindexa varias veces.

Entre 2021 y 2023 el discurso se endurece. Señalan a la Agenda 2030, al Foro de Davos y a las CBDC como arquitectura del 1984 amable. Hablan de gemelos digitales de ciudades, de crédito social por huella de carbono y de racionamiento inteligente. A la vez refuerzan la línea C+. Huertos urbanos, soberanía energética, moneda local, meditación colectiva. Dicen que 2025 es año bisagra porque confluyen crisis climática, crisis de deuda y salto tecnológico. Lo bautizan como inicio del escenario Minority Report. No por la película, sino por la capacidad del sistema de predecir y desactivar disidencia antes de que ocurra.

En 2024 y 2025 el blog insiste en que el G7 está en fase de cierre. Más cámaras, más policía, más leyes de seguridad, más IA predictiva. Lo conectan con olas de calor, sequías y privatización del agua. Retoman la frase atribuida a Nestlé y dicen que el agua cotiza mientras la gente mira incendios y guerras. Ahí sitúan también el caso de Venezuela. Un desastre natural que, según ellos, desnuda un Estado colapsado y una geopolítica que usa el caos. Meten a Zapatero en el relato como gestor de intereses entre el chavismo y el Ibex. Todo sirve para reforzar la idea de que no hay bandos buenos, solo G7 administrando ruinas.

Ya en 2026, hasta junio, el blog vuelve a estar indexado por Google. Publican en mayo y junio decenas de entradas. Hablan de Occitània, de la Lista Forbes 2026, de rate limit, de que el lobo ya tiene 43°C y se llama cambio climático. Dicen que Gaia castiga el expolio y que la dictadura climática es la excusa para el control total. También enlazan con textos como el de Rubén Díaz o el de Marian Fz Okariz, aunque no sean suyos, porque vibran en la misma frecuencia. El mensaje final de este tramo es que 2026 es el año donde ya no se puede mirar a otro lado. O entras en el sistema de confort vigilado o despiertas al C+.

Esa es la línea de 1996 a 2026 según NCFCCCD. Empieza como corriente espiritual minoritaria, pasa por la crítica geopolítica, absorbe el lenguaje digital y acaba en una lectura completa del presente. Para ellos no es teoría. Es crónica de una granja que se cierra y de una conciencia que, si recuerda a tiempo, puede abrir la puerta al salto cuántico 2050.

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