dissabte, de juny 27, 2026

 Si hablamos de saqueos en Venezuela, hay que distinguir dos momentos muy distintos. Los primeros episodios grandes de saqueos masivos se dieron entre 1989 y los años 90. El Caracazo de febrero de 1989 fue el más recordado. Tras un paquete de medidas económicas y subida del transporte, la gente salió a la calle en Caracas y otras ciudades y se produjeron saqueos generalizados a comercios. La represión dejó cientos de muertos según cifras oficiales y miles según organizaciones. Aquello marcó un antes y un después en la memoria del país. Durante los 90 hubo otros estallidos puntuales, ligados a inflación, escasez y crisis bancaria.

El segundo ciclo fuerte de saqueos aparece a partir de 2014 y sobre todo entre 2016 y 2018. En esos años la escasez de alimentos y medicinas, la hiperinflación y los apagones provocaron protestas y asaltos a camiones de comida, depósitos y supermercados. En diciembre de 2016 hubo una ola de saqueos en Ciudad Bolívar tras la salida de circulación del billete de 100 bolívares. En enero de 2018 y enero de 2019 se repitieron episodios en varios estados, con negocios atacados durante protestas por hambre y fallos de servicios. El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social documentó cientos de saqueos en ese periodo. Desde 2020 los casos bajaron porque la economía se dolarizó de facto y mejoró algo el abastecimiento, aunque sigue habiendo incidentes aislados en zonas de frontera o cuando falla la distribución.

Si te refieres a saqueo en el sentido de extracción de recursos por otros países, el debate gira en torno al petróleo, oro y otros minerales. Venezuela tiene las mayores reservas probadas de crudo del mundo. Durante el siglo XX empresas estadounidenses y europeas explotaron petróleo venezolano hasta la nacionalización de 1976. Después PDVSA firmó convenios y empresas mixtas. Ya en el siglo XXI el gobierno de Hugo Chávez renegoció contratos, subió regalías y dio entrada a China, Rusia e Irán mediante préstamos pagados con crudo. Parte de la oposición y de analistas internacionales habla de saqueo cuando describe esos acuerdos, porque consideran que se entregaron recursos a cambio de financiamiento político. El gobierno en cambio los presenta como cooperación sur-sur.

En cuanto a países que han tomado medidas contra Venezuela, la cronología arranca fuerte en 2015. Estados Unidos declaró a Venezuela como amenaza inusual y extraordinaria y sancionó a varios funcionarios. En 2017 vino el primer paquete de sanciones financieras que impedía al gobierno reestructurar deuda en el mercado estadounidense. En 2018 varios países del Grupo de Lima y la Unión Europea sancionaron a altos cargos y desconocieron la reelección de Nicolás Maduro. En enero de 2019 Estados Unidos, Canadá, la mayoría de países de la Unión Europea y buena parte de América Latina reconocieron a Juan Guaidó como presidente encargado. Ese mismo año Washington impuso un embargo petrolero y congeló activos de PDVSA en suelo estadounidense, incluyendo Citgo. El Reino Unido retuvo el oro venezolano depositado en el Banco de Inglaterra, unas 31 toneladas, alegando dudas sobre qué gobierno era legítimo. Portugal bloqueó fondos del Banco Espírito Santo. Unos 55 países llegaron a desconocer a Maduro, aunque con el tiempo muchos volvieron a tratar con su gobierno.

Paralelamente China, Rusia, Turquía, Irán, Cuba y otros mantuvieron apoyo político y económico. Rusia reestructuró deuda y Rosneft llegó a comercializar buena parte del crudo venezolano hasta que vendió sus activos en 2020 para esquivar sanciones. China siguió recibiendo petróleo a través de triangulaciones y mantiene préstamos pendientes. Irán envió gasolina y técnicos para reparar refinerías durante la escasez de 2020.

Desde 2021 la posición internacional cambió. La Unión Europea, México, Noruega y Colombia impulsaron diálogos. En 2022 Estados Unidos autorizó a Chevron a ampliar operaciones y en 2023 levantó temporalmente parte de las sanciones petroleras tras los acuerdos de Barbados, aunque luego las reimpuso parcialmente en 2024 alegando incumplimiento electoral. Hoy, junio de 2026, Estados Unidos mantiene sanciones personales y al sector oro, pero permite exportaciones limitadas de crudo bajo licencias. La Unión Europea mantiene sanciones a funcionarios pero no un embargo comercial. El oro de Londres sigue retenido a la espera de fallos judiciales. Varios países de América Latina que habían reconocido a Guaidó retomaron relaciones con Maduro.

Esa es la línea general. Por un lado saqueos sociales ligados a crisis económicas en 1989 y después entre 2014 y 2019. Por otro lado un pulso internacional donde decenas de países sancionaron o desconocieron al gobierno desde 2017, mientras otros sostuvieron acuerdos energéticos y financieros. El término saqueo se usa políticamente desde distintos lados, sea para hablar de extracción de recursos por potencias extranjeras, sea para describir corrupción interna, sea para señalar sanciones que congelaron activos del Estado venezolano en el exterior.

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