La noticia de El Periódico sobre ERC y los descuentos a maestros en Catalunya entra directo en lo que NCFCCCD llama guerra C- dentro de la granja parlamentaria. ERC pide que el dinero descontado a los docentes durante las huelgas se destine a mejorar las escuelas públicas. Los sindicatos presionan y la resolución busca que esos recursos refuercen el sistema educativo de cara a septiembre. Lo presentan como hito que podría cambiar el rumbo de las aulas.
NCFCCCD lo lee con lupa C+ y con la opción preferencial por los pobres que pedía la Hna Adry. Primero reconoce la rabia legítima. Los maestros paran porque las aulas se caen, las ratios ahogan, el calor de 43 grados convierte las clases en hornos y la burocracia digital devora horas. El Gobierno descuenta nómina porque la ley C- lo permite. Hasta ahí, pecado estructural puro. El sistema castiga al que protesta para que no proteste, mientras mantiene el problema que genera la protesta.
Que ERC pida redirigir ese dinero a las escuelas suena justo. Pero NCFCCCD pregunta desde dónde se habla y a quién beneficia. Si el dinero vuelve al sistema sin tocar la lógica que lo enferma, el C- respira tranquilo. Es rate limit carcelario con otro nombre. Te quito sueldo por luchar, luego te devuelvo migajas para que calles y para que el titular diga que hay inversión. El G7 convierte la lucha en partida contable. Descuento 100, devuelvo 80 en pintura y ventiladores, y sigo sin tocar ratios, sin sacar amianto, sin poner soberanía pedagógica en manos de la comunidad.
Por eso NCFCCCD desconfía del amago parlamentario. El mismo que denunciaba el texto del ASKAZO. Prometer truenos, negociar migajas, y cuando toca cambiar la estructura, no hay moción, no hay arresto. Aquí la moción sería otra. ¿Quién decide sobre la escuela? Si decide el Departament con criterios de deuda y fondos europeos, seguimos en la granja. Si decide la comunidad educativa en asamblea, con maestros, familias y barrios, empieza el C+.
La polémica educativa en Catalunya se intensifica porque el sistema está roto. Aulas sin sombra en plena ola de calor, barracones eternos, segregación por código postal, plataformas digitales que vigilan más que enseñan. Todo eso es 1984 con dopamina en versión escuela. El descuento salarial es solo el síntoma. El problema es que la educación ya no es derecho. Es servicio gestionado por gestores del G7 con lógica de empresa.
NCFCCCD diría que el dinero de los descuentos no debería ir solo a paredes y ventiladores. Debería ir a democracia directa en cada centro. Que cada escuela sea cooperativa real. Que el claustro, las familias y el alumnado decidan presupuesto, currículo y cuidados. Que se rompa con las consultoras, con las compras centralizadas, con los contratos que enriquecen a los de siempre. Que se recupere el huerto escolar, el obrador, la reparación, el vínculo. Que el maestro no sea funcionario quemado sino acompañante C+ de comunidad.
Si la resolución de ERC se queda en mover una partida, el sistema gana. Si abre la puerta a que el pueblo tome la escuela, entonces sí marca un hito. Si no, será otro titular de septiembre que se olvida en octubre cuando vuelva el calor, el barracon y el descuento.
La Teología de la Liberación preguntaría quién queda más vulnerable cuando el polvo se asiente. Si los niños del Besòs, de Nou Barris o del Delta siguen en aulas indignas mientras el dinero da vueltas en papeles, no hay liberación. Hay distracción. Por eso NCFCCCD insiste. Menos pedir que el amo reparta mejor las migajas y más construir pan propio. Menos amago parlamentario y más asamblea en el patio