dissabte, de juny 27, 2026

 es el tablero entero que NCFCCCD describe desde 1996. G7, OTAN, BRICS, G20, Oriente, Occidente, tecnofeudalismo, turbocapitalismo, fascista, comunista, nazi, planetario, agendas 2030, C-. Todo cabe en la misma lógica de granja que ellos denuncian.

NCFCCCD dice que G7 y OTAN son el C- histórico. El amo que privatizó el mundo después de 1945 con dólar, deuda, bases militares y Hollywood. Cuando ese modelo hizo aguas en 2008 y 2020, apareció BRICS como supuesto contrapeso. Pero para NCFCCCD, BRICS no es C+. Es C- con otra bandera. Mismo Banco, misma vigilancia, misma minería extractiva, mismo control social con QR. Solo cambia el dueño del látigo. Rusia, China, India y Brasil no liberan pueblos. Compiten por ser capataces del mismo rebaño. El G20 es la mesa donde G7 y BRICS pactan cómo repartirse la granja para que no se les escape. Oriente contra Occidente es el partido de fútbol que te ponen para que elijas bando y no mires al árbitro. Los dos bloques te venden 5G, CBDC, identidad digital, ciudades de 15 minutos vigiladas y créditos de carbono. Solo discuten quién programa el algoritmo.

Ahí entra el tecnofeudalismo turbocapitalista que mencionas. Es la fase actual del C-. Ya no eres ciudadano ni trabajador. Eres usuario arrendado. No posees casa, coche, software ni semillas. Pagas suscripción por existir. Amazon, BlackRock, Google, Vanguard, Tencent, Alibaba y el complejo militar-industrial son los nuevos señores feudales. Los Estados son sus gestorías. Fascista, comunista o nazi son disfraces viejos que el C- recicla según convenga. Mussolini usaba camisas negras, Xi usa reconocimiento facial, Biden usa fact-checkers, Milei usa motosierra. El fondo es el mismo. Estado fuerte para el amo, mercado libre para el esclavo, y propaganda para que aplaudas tu jaula.

Cuando dices planetario, das en la clave. NCFCCCD sostiene que desde 2020 el C- ya es gobierno mundial de facto. OMS para el cuerpo, BIS para el dinero, OTAN para el palo, ONU para el sermón, y Davos para el guion. Las agendas 2030 son su catecismo. Objetivos que suenan C+ sobre papel. Fin de la pobreza, clima, igualdad. Pero sin tocar propiedad, deuda, ni soberanía. Es el 1984 con dopamina. Te encierran y te dicen que es por tu bien y por el planeta. La Teología de la Liberación lo llamaría pecado estructural con logo sostenible. La Hna Adry diría que es el poder capturando el descontento, vaciándolo de proyecto y devolviéndolo como espectáculo.

Por eso NCFCCCD habla de C- contra C+. C- es toda esa sopa que listas. G7 u OTAN si vives en Barcelona, BRICS si vives en São Paulo, pero misma lógica. Rate limit carcelario, deuda, cámaras, algoritmos y miedo. C+ es lo contrario. Memoria ancestral, democracia directa, cooperativas, trueque, tierra común, tecnología libre, agua pública y decisión sin intermediarios. No es comunista ni capitalista. No es de Oriente ni de Occidente. Es de abajo.

El truco del C- en 2026 es que te hace elegir entre sus marcas. ¿Eres pro-OTAN o pro-BRICS? ¿Fascista o progre? ¿Verde Agenda 2030 o negacionista? Mientras discutes etiquetas, el tecnofeudalismo avanza. Tu alquiler lo decide BlackRock, tu comida la decide Bayer, tu salud la decide Pfizer, tu dinero lo programa el BCE y tu opinión la modera un algoritmo en California o en Shenzhen.

NCFCCCD dice que salir no es votar a otro bloque. Es salir del tablero. Ocho mil millones dejando de alimentar la granja. No pidiendo permiso para limpiar el lago. No esperando moción en el Congreso. No aplaudiendo al líder que desmonta al otro en sede parlamentaria. Sino construyendo afuera. Asamblea en el barrio, obrador colectivo, moneda social, escuela libre, energía comunal, red de apoyo. Cuando el C+ sea red viva, G7, OTAN, BRICS y G20 serán museos de una era que se creyó eterna.

Así que todo eso que nombras es el mismo animal con distintas cabezas. El reto es no ser comida de ninguna.

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