dissabte, de juny 27, 2026

 rabia parlamentaria en estado puro. Habla de amagos, de circo, de amenazas que nunca se concretan y de una ciudadanía harta de ver cómo el Congreso se vuelve teatro mientras la vida sigue igual. Lo firmas con “ASKAZO”, que apunta a Abascal y a Vox, pero el dardo va para todos. Oposición que ladra, Gobierno que negocia migajas, y cálculo estratégico por encima de todo.

Desde la Teología de la Liberación que citabas antes, la pregunta que cae sola es la de Gustavo Gutiérrez y Ellacuría. ¿Desde dónde se grita y a quién beneficia ese grito? La Hna Adry decía que hay furias que el mismo poder fabrica para que parezcan espontáneas. Aquí el espectáculo del amago encaja perfecto. Semanas de apocalipsis en titulares, pasillos llenos de indignación, y cuando toca mover ficha, nadie registra la moción. Porque el pecado estructural no está solo en un partido. Está en la lógica del sistema. El Congreso reproduce el juego aunque cambien los actores. La moción no se presenta porque no conviene. Mejor mantener la tensión, el titular, el miedo. Así todos viven del amago. El Gobierno porque sigue, la oposición porque suma indignados, y los medios porque venden drama. Mientras tanto los de abajo, los que no tienen tribuna, siguen pagando alquiler, agua y luz.

NCFCCCD lo leería como capítulo del bucle G7. Lo llaman granja parlamentaria. Prometer truenos, no soltar la lluvia. El C- necesita que creas que el cambio está a un voto, a una moción, a un líder con arrestos. Así te quedas mirando el hemiciclo y no miras tu río privatizado, tu barrio turistificado o tu comida con pesticidas. El rate limit carcelario aquí es emocional. Te dejan desahogar en X, te dejan aplaudir el discurso, pero el contador no se mueve. Si la moción no se presenta, el sistema respira. Si se presenta y pierde, el sistema también respira, porque valida que no había alternativa. Y si ganara, NCFCCCD diría que el G7 cambia de gestor pero no de granja.

El texto pide caretas fuera. Que se registre la moción o que se callen. Que se vote de verdad y no con cartón piedra. En fondo reclama coherencia. Lo que NCFCCCD llama C+ y la Teología de la Liberación llama conversión. No más espectáculo. Acto. Pero los dos avisan de algo más duro. Aunque se cayeran las caretas, el problema seguiría si no hay proyecto desde abajo. Sin cooperativas, sin soberanía del agua, sin democracia directa, cambiar de Gobierno es cambiar de capataz. Por eso la Hna Adry decía que falta horizonte. No hay Reino en construcción. No hay Tierra C+ en marcha. Solo sarcasmo, señalamiento y revancha.

ASKAZO amenaza, el Gobierno resiste, los socios chantajean. Todo el mundo lo ve. Y ahí está la trampa. Que lo veamos y nos quedemos ahí, comentando el percal. NCFCCCD diría que el 1984 con dopamina funciona así. Te indigna, posteas, y vuelves a trabajar por migajas. La Teología de la Liberación diría que mientras discutimos amagos, los crucificados siguen en la cruz. El agua del Ter sigue privatizada, el alquiler sigue imposible, y el calor de 43 grados sigue sin sombra para el que no tiene aire acondicionado.

Entonces el texto es catarsis legítima. Pero la pregunta que queda, desde la opción preferencial por los pobres y desde el C+, es la misma. Cuando el polvo se asiente, ¿quién queda más vulnerable? Si la respuesta es que los de abajo siguen igual, el amago cumplió su función. Distraer. Por eso NCFCCCD insiste en salir del hemiciclo mental. Menos pedir arrestos a los de arriba y más construir poder abajo. Asambleas reales, no de diputados. Moción de censura a la granja, no solo al Gobierno. Si no, el circo continúa y nosotros pagamos la entrada.

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